24/02/2011

Tocan a sus fans en lo profundo...


Por: Miguel A. González

(24-Feb-2011)

Con un Auditorio Nacional medio vacío, el sonido de un artista puede encargarse de llenar los espacios restantes, y eso es lo que demostró Deep Purple la noche del martes, ante casi 5 mil 500 personas que, según los organizadores acudieron.

El rock sinfónico y psicodélico del grupo inglés bastó para hechizar los oídos de los asistentes en la primera de dos fechas, y que fue la segunda en abrirse a la venta, ya que el show de anoche sí tendría boletaje agotado.

Desde las 21:05 horas, cuando apareció el quinteto para entregar "Highway Star", los gritos y aplausos del público acogieron a Ian Gillan (voz), Steve Morse (guitarra), Roger Glover (bajo), Don Airey (sintetizadores) e Ian Paice (batería), quienes mostraron sonrisas y devolvieron con alta potencia sonora el recibimiento.

El cantante, de 65 años, interactuó con la audiencia en contadas ocasiones, se movía lentamente y ponía todo su empeño en tratar de alcanzar las notas más altas; además, dosificaba su presencia para dejar paso al lucimiento de sus compañeros en diversos solos, que eran correspondidos con júbilo por los fans.

Pero Gillan no necesitaba más que su voz, sin alardes, para dominar el escenario y atrapar la atención al ritmo de "Maybe I'm a Leo", "Strange Kind of Woman", "Rapture of the Deep" y la reciente "Silver Tongue", entre otras.

"Hola, ¿cómo están? Para nosotros es un placer estar aquí y ver caras felices, gracias", comentó el líder de la formación, y de vez en cuando repetía frases como "los queremos" y "¡fantástico!".

Una veintena de canciones deleitaron a los seguidores del grupo, incluso en pasajes instrumentales y solos ejecutados por Morse, Airey y Glover, y mientras el guitarrista recibía aullidos de euforia por su técnica, el tecladista hizo patente su dominio en el órgano Hammond e incorporaba numerosas melodías clásicas con endemoniada soltura, a veces en la oscuridad del fondo del escenario o bajo destellos púrpuras, azulados y rojizos.

Entre los temas más esperados y coreados de la noche figuraron los que cerraron el concierto, "Perfect Strangers", "Space Truckin'" y "Smoke on the Water", el gran clásico de la banda, mientras precisamente humo surgía del fondo y el vocalista invitó al público a participar...

"¡No se oye, más fuerte!", señalaba.

Todos seguían su indicación, entre ellos la familia Lora al completo, pues Álex y Chela, sentados en una de las primeras filas, incluso salieron en las pantallas del lugar cantando a todo pulmón, como cualquier otro admirador de la banda.

Tras sólo un par de minutos de ausencia, Deep Purple retornó a escena, sin su líder, para ejecutar en el encore "La Bamba" en señal de complicidad con los mexicanos, y, acto seguido, el canto de la multitud se apreció de nuevo en el estribillo de la popular "Hush". Al ritmo de "nah-nah-nah-nah" artista y fans se volvieron uno solo y dejaron felicidad, después, en cada bando.

Cerca de las 22:50 horas, "Black Night" hizo presagiar el final del sueño de rock progresivo, y, al encenderse todas las luces, los músicos agradecieron el favor de los presentes y mostraron satisfacción, que esperan repetir hoy en Monterrey y el domingo en Guadalajara.

Una noche tono púrpura


5500 fans asistieron el martes al concierto

20 canciones interpretaron

5 minutos duraron los solos de Morse y Airey

4 shows tiene Deep Purple en México

1 comentario:

Biblioteca Popular "Coronel Dorrego" dijo...

¡¡Hola Claudinha!!

Te contestamos en BiblioCafé y nos vinimos a conocerte ¡¡es precioso tu blog!! ¡¡Nos encantó!!

¡¡Un abrazo desde Argentina!!